domingo, 25 de abril de 2010

Memoria. No tomes muy en serio lo que te dice la memoria. A lo mejor no hubo esa tarde.

Quizá todo fue autoengaño.
La gran pasión
sólo existió en tu deseo.

Quién te dice que no te está contando ficciones
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido.

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Diálogo tácito: Callado, silencioso. Que no se entiende, percibe, oye o dice formalmente, sino que se supone e infiere.

Oligarquía: Gobierno de pocos. Forma de gobierno en la cual el poder supremo es ejercido por un reducido grupo de personas que pertenecen a una misma clase social. Conjunto de algunos poderosos negociantes que se aúnan para que todos los negocios dependan de su arbitrio.

Quise volar y conocí la soledad. Sola otra vez no se vivir, sola otra vez sin amor.

Mistral: Se dice del viento que sopla entre poniente y tramontana.

Tramontano, na: Que, respecto de alguna parte, está del otro lado de los montes. || 2. f. norte (ǁ lugar situado al norte de otro). || 3. Viento procedente del norte. || 4. Vanidad, soberbia, altivez o pompa. || perder alguien la ~. fr. coloq. perder la brújula. || 2. coloq. perder los estribos (ǁ desbarrar, obrar fuera de razón).

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Idilio

Con aire de fatiga entraba el mar
en el desfiladero
El viento helado
dispersaba la nieve de la montaña
y tú
parecías un poco de primavera
anticipo
de la vida bullente bajo los hielos
calor
para la tierra muerta
cauterio
de su corteza ensangrentada
Me enseñaste los nombres de las aves
la edad
de los pinos inconsolables
la hora
en que suben y bajan las mareas

En la diafanidad de la mañana
se borraban las penas
la nostalgia
del extranjero
el rumor
de guerras y desastres
El mundo
volvía a ser un jardín
que repoblaban
los primeros fantasmas
una página en blanco
una vasija
en donde sólo cupo aquel instante

El mar latía
En tus ojos
se anulaban los siglos
la miseria
que llamamos historia
el horror
que agazapa su insidia en el futuro
Y el viento
era otra vez la libertad
que en vano
intentamos fijar
en las banderas

Como un tañido funerario entró
hasta el bosque un olor de muerte
Las aguas
se mancharon de Iodo y de veneno
Y los guardias
llegaron a ahuyentamos
Porque sin damos cuenta pisábamos
el terreno prohibido
de la fábrica atroz
en que elaboran
defoliador y gas paralizante


José Emilio Pacheco